El primer punto clave: la mejor idea

“Pero no tengo el capital inicial” es la razón por la que muchas personas abandonan un proyecto sin siquiera haberlo iniciado.

El problema no es el dinero (hay varias formas de conseguirlo). El verdadero obstáculo es no contar con una idea clara de a dónde se desea llegar ni, mucho menos, de aquello a lo que se habrá de enfrentar para lograrlo.

Las ideas de negocio, como todas las ideas, llegan en cualquier momento y en cualquier situación: lo conveniente es anotarlas todas tan pronto como lleguen –en papel o en el móvil- y sin desechar las que parezcan a primera instancia muy descabelladas (estas últimas, por cierto, suelen ser las más fructíferas).

Estando dispuestos a identificar la mejor idea, el primer filtro lógico es eliminar aquellas en las que no podamos desarrollar nuestras capacidades o aplicar nuestros conocimientos. ¿Suena demasiado obvio, no? Pregúntate qué hacía Michael Jordan en las ligas menores de beisbol, luego de sus campeonatos de baloncesto con los Chicago Bulls… El punto es:

no confundas tu entusiasmo con tus habilidades.

A continuación, debemos reducir las opciones a un máximo de tres ideas, para después someterlas a un segundo filtro, basándonos en las siguientes preguntas clave, las cuales he agrupado según su afinidad:

  • ¿Cuáles son las etapas necesarias para el desarrollo de mi producto/servicio? ¿Cuáles las habilidades administrativas y técnicas que demandarán de mi? ¿A cuánto personal deberé contratar para cumplir con estas etapas y para mantener su producción ya estando en el mercado?
  • ¿Cuáles son todos los costos que intervienen en el desarrollo de mi producto/servicio? Aproximadamente, ¿cuál es el margen de ganancias que deseo obtener y cuál el margen que la comercialización de este producto/servicio me permitiría alcanzar?
  • El producto/servicio que pretendo crear/ofrecer, ¿tendrá ya competencia al momento de comercializarse? ¿Cómo podría diferenciarlo y/o adaptarlo a las necesidades del mercado? ¿Cuál será el momento adecuado para integrar mi producto al mercado? ¿Cuáles son las posibilidades de desarrollo o mejora posterior que podré aplicar sobre mi producto/servicio?

Parecen muchas preguntas. En realidad son pocas y, lo mejor, son las que arrojarán la información necesaria para conocer el potencial de cada una de las tres ideas que has preseleccionado. Comparando los tres modelos resultantes podrás apreciar cuál es la mejor idea de negocio en la que deberías de enfocar tus esfuerzos.

Logrado lo anterior, el siguiente paso es la planeación estratégica. Pero eso ya es tema para otros posts.

En tanto, me dará gusto recibir tus comentarios o que compartas tus experiencias relativas a lo expuesto en este primer punto clave. Puedes, también, sugerir un tema para futuras entradas del blog.

Gracias por tu lectura.

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